Un hombre que viajaba a través de un campo se encontró con un tigre y huyó mientras el tigre lo perseguía.

Al llegar a un precipicio, se agarró de la raíz de una liana y saltó al otro lado.

El tigre lo olfateaba desde arriba.

Temblando, el hombre miraba hacia abajo, donde otro tigre lo esperaba para devorarlo. Sólo la liana lo sostenía.

Dos ratones, uno blanco y otro negro, poco a poco, empezaron a roer la liana.

El hombre vio una linda fresa cerca. Agarrándose bien de la liana con una mano, con la otra cogió la fresa.

“¡Qué sabrosa estaba!”

(Tomado del libro “Nada Sagrado / Textos Zen”, Oscar Todtmann Editores)

 


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Fresaa… 😍.

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Mi “fresa” esta aquí y ahora, no hay “tigres” ni “ratones” que me distraigan de eso que quiero.

El pasado no define mi presente y mi futuro es incierto así que porque no ir por esa “fresa”.
¿Recuerdas mi filosofía de vida? 

De eso trata. Cuando me tatué, esa frase que me define no conocía esta parábola, sin embargo, debo decir que el objetivo es el mismo. “LA FRESA”.

De cada momento, cada circunstancia, cada una de esas personas que se convierten en nuestros tigres debemos hacerlas a un lado y sin pensar en lo que nos depare el futuro, el “no” ya es nuestro, vayamos por el “SI” por nuestra “FRESA”, deleitemonos y saboreemosla, que se convierta en un habito ir por ella…

Give me five

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