Esto es demasiado grande…

Una de las actividades que más disfruto es el Basketball, en Colombia, el Basket el es deporte con mayor afición, después del fútbol, ¡claro!.

Una de las razones por las cuales llegue al Basket, es por mi padre, cuya vida es el Basket, es su pasión desde pequeño, y ahora más que si trabajo, es su vida. Aunque quise entrenar y formar parte de la Selección Antioquia, él jamás me dejó participar de este mundo tan fascinante, por razones que aún no comprendo.

Cuando comencé el último grado de la secundaria, comencé a asistir a los partidos profesionales como una aficionada más, y me encontré con otro mundo. La emoción de cada cesta, y la diferencia de puntos, coger los rebotes, etc., era demasiado emocionante, así que comencé a asistir a cada uno de los partidos, y poco a poco me enamore de este deporte.

Ahora bien, poco a poco se ha formalizado este deporte en país, con un torneo profesional en cada semestre, esto ha subido mucho de nivel y se espera un incremento en los próximos años.

En el 2016, quedamos campeones, digo “quedamos”, porque me siento parte del equipo, no hago parte de la nómina, pero no me pierdo partido.

Durante toda la temporada, sentí una emoción indescriptible, y ganar, ¡GANAR! fue una locura, un coliseo lleno con más de 4.000 personas, en un coliseo que está diseñado para 3.000, ver el equipo.

Celebrar, los jugadores llenaron a mi padre de espuma y le tiraron agua encima, todos empapados y saltando en la cancha, era una locura.

Llegó el momento esperado, la tarima estaba lista para recibir las medallas y la copa, todos celebrando, saltando y coreando el nombre del equipo, lloraba de la emoción, y de ver la felicidad en la cara de mi padre, celebrando el triunfo, eso no tiene precio. En cuanto logro verme entre la multitud, se acercó para darme un abrazo y dedicarme su triunfo, en ese instante, mis lágrimas se convirtieron en un mar de sentimientos.

Uno a uno, los fueron llamando para hacer la entrega de la medalla, cuando llamaron a mi padre, lo vi acercarse hacia mí, estirando su mano para que lo acompañara a recibir su medalla, no lo podía creer, estaba paralizada, tuvieron que empujarme hacia la cancha para poder correr y tomar su mano. Subimos los cuatro escalones, y antes de que le pusieran su medalla, me presentó y pidió me la pusieran a mi, no tengo palabras para describirlo.

Salte junto a los jugadores, mi padre y los demás jugadores esperando la copa, 5 segundos que parecían años, la copa le fue entregada al capitán del equipo, el armador, todo lo vi en cámara lenta, y posamos para la foto y… no recuerdo más que eso, la emoción del momento, me absorbió por completo.

Ahora solo me quedan las fotografías que nos tomaron durante ese breve momento, y una medalla que guardo como un tesoro.

Como ya mencione en otra de las publicaciones en este blog, decidí emprender, encontré en el Basket, no solo una pasión, sino también en una oportunidad de negocio, una oportunidad de hacer que el Basket en Colombia crezca en nivel y en aficionados, compartir mi amor por el Basket a mis amigos y todos mis conocidos y que esto, al igual que mi padre, se convierta en parte de mi vida.

Give me five

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