No se por donde empezar, que experiencia tan increíble.

Estando en San Andres con la abuela y las tías, fuimos a recorrer la isla, en esas, llegamos a una piscina natural, allí, nos daban a cada una un pedazo de pan para tirárselo en migajas a los peces… Es gracioso como les tirabas un pedazo y ellos hasta pegaban saltos para lograr cogerlo y se veían tantito fuera del agua cuando eso pasaba.

Luego de un rato decidí meterme al mar y nadar allí, aquí viene lo gracioso, entre al agua con la tía Peco, y ella no sabe nadar pero tenia un chaleco salvavidas y estaba conmigo para que se sintiera mas segura… el caso es que inmediatamente nos alejamos de la escalera, un poco menos de un metro, ella comenzó a gritar como loca, no se que le paso y yo le dije “que no te esta pasando nada, deja de gritar que ve que estas flotando con ese chaleco y me tenes de la mano” y… ella continuo gritando “QUE ME SAQUES DE ACÁ, SÁCAME SÁCAMEEEE!!!”, lo lamento pero me dio un poco de risa pero me aguante… luego de un par de gritos me soltó la mano para agarrarme el brazo y me apretó tan fuerte que me dejo un moretón enorme y apretando los dientes me decía “me sacas de acá o te ahorcó, te ahorcóóóó”… me dio demasiada risa pero me dolía mucho la mano entonces ella grito a un señor que estaba a medio metro, señor sáqueme que no soy capaz y el señor la jaló del chaleco hasta el borde donde estaba la escalera… te juro que no paraba de reír, la abuela y las otras tías miraban desde arriba y se veía como se doblaban de la risa, fue muy gracioso.

Luego en el transcurso del día cuando nos burlábamos ella dijo que no se dio cuenta cuando dijo eso, que pena… y seguíamos riendo.

Ahora, luego de que ella se fue, otra de las tías, Martha, decidió también bajar, tampoco sabia nadar pero ella no se asusto y chapoteando llego donde mi, yo no la había visto bajar porque estaba caretiando, entonces, le preste la careta y le dije se inclinara para ver, cuando lo hizo su cara quedo con una sonrisa de oreja a oreja, estaba maravillada con la vista…

Amor, habían tantos colores al rededor, mas de 7 metros de profundidad y podía verse el fondo por el agua cristalina, al rededor pasaban los peces de un lado a otro, tan solo a un par de centímetros de tocarte, yo pensaba que al entrar al agua, sentirías como nadaban junto a ti pero no, ellos mismo evitan tocarte o algo parecido, fue una experiencia muy bonita nadar junto a ellos…

Luego, para rematar, te cuento que al salir, manejaba en el carrito de golf y de repente, se me callo el sombrero con el aire, así que frene para tomarlo, pero luego de frenar solté un poco el freno y !BOOM¡ me choque con una pequeña choza de madera que estaba junto a la carretera, menos mal nadie nos vio, yo moría de risa junto a la tía Martha pero las demás se enojaron conmigo y alegaron todo el camino, afortunadamente al carro no le paso nada, pero cuando reverse, pensé esa vaina nos caería encima pero gracias a Dios eso no paso.

Give me five

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