Durante mi época de estudiante, y todos los años viendo documentales y programas de opinión en canales internacionales, en vez de las novelas mexicanas, turcas, seriados de narcotrafico y prepagos, o noticieros amarillistas pude detectar lo siguiente:

Benito Mussolin, Adolf Hitler​, Hugo Rafael Chávez Frías, Nicolas Maduro, Fidel y Raúl Castro, Bachar Al Asad, Hun Sen, Alexander Lukashenko, entre muchos otros, se han APROVECHADO de la coyuntura económica y problemáticas sociales para llegar al poder, argumentando que es el momento del cambio, de abandonar la política tradicional por aquello que dará soluciones, que solo ellos podrían defender “sus intereses”.

La problemática frente a la movilización de bienes de capital y de mano de obra en la ilegalidad, la migración masiva, disputas étnicas, raciales, religiosas, la inclusión, entre otras, son las base de su discurso para ganar seguidores.

Muchos les siguieron, les seguirán, pero ¿se han preguntado que viene después del discurso? YO SÍ.

Luego de llegar al poder, en la historia se puede evidenciar como cada ves ellos quieren más poder y para ello, silencian los medios de comunicación, comenten actos de violencia contra la oposición, delitos de lesa humanidad, control social, conectar y movilizar la estructura psíquica del proletariado y las clases medias mediante una propaganda. Un discurso emocional sin argumentos racionales son el éxito de una campaña de “arraigo” donde el sometido se explota a si mismo para beneficio del estado, aguantado la opresión y condiciones de vida miserables. Sumisos y perdidos en un nuevo orden se cree ciegamente que no existe nada más, no hay nada mejor, y es ahí cuando perdemos nuestro poder de decisión, la capacidad de pensar y tener una opinión frente a las diferentes afecciones.

Finalmente, para poder permanecer, crean la sensación de pánico ante un posible ataque militar para justificar su incremento en las fuerzas armadas y la inversión en armamento incluyendo las armas biológicas, todo porque “estamos en guerra” y “tenemos que defendernos del enemigo”.

¿LES SUENA FAMILIAR? A mi si, basta con ver en lo que se ha convertido América Latina para “predecir” su trágico destino.

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